Sus calles y casas son muy típicas inglesas y me han gustado mucho las fachadas. Está lleno de tiendas y todo tipo de servicios, así que es un buen sitio para vivir porque además es bonito y tranquilo.
El principal reclamo turístico es la catedral de Saint Albans y ahí pasamos toda la mañana. Compramos algo de comida take-away y la comimos tirados en el césped (esto es algo que se repite mucho en Inglaterra en cuanto hace buen tiempo). Luego nos echamos un poquito la siesta (esto es algo que se repite mucho en España en cualquier momento, jajajajaja).

Para muestra de lo que estos ingleses vacilan, ahí tienen el siguiente altar, las estatuas son de colores y uno parece que está bailando el brikidence:

Continuamos:


Al despertar caminamos hacía un parque con una especie de lago-estanque enorme. Hay que ver que fotos más chulas me salieron :-)



Y para finalizar un PATITO!
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